viernes, 29 de mayo de 2020
NUEVA ETAPA DE TIPLE COLGADO
Desde hace poco más de un mes decidí a empezar a grabar unos programas primero en formato de podcast y ahora en video, para ya no solo compartir las perspectivas sociales de la MAC, sino de las músicas colombianas, pero con una intención pedagógica, estoy buscando nuevos públicos para propuestas musicales que usualmente se quedan en un grupo pequeño que es conocedor, pero que poco difunde la música a la que tiene acceso.
sábado, 18 de abril de 2020
CARIBE: MÚSICA, SONIDOS Y CULTURAS
Para nadie es un
secreto que Colombia es un país sumamente diverso no solo desde lo geográfico,
sino en lo cultural. Cuando se analiza cada zona del país en su interior se
encuentra que ahí mismo también hay división de culturas. En este texto quiero
hablar de las divisiones culturales al interior del caribe colombiano a partir
de la música, tomando como punto de partida que el caribe es más que vallenato.
El crecimiento
comercial del vallenato en los últimos 30 años trajo consigo un reconocimiento
nacional que se evidenció en series de televisión, grupos de vallenato del
interior, los intérpretes de vallenato como personajes importantes en la en los
medios de comunicación nacional. Es decir, el vallenato tuvo un impacto enorme
cultura popular colombiana, pero a su vez empezó a crear un imaginario que la
costa caribe solo era género musical.
Aspecto que es totalmente errado, porque si algo tienen la costa norte
de Colombia es una cantidad de manifestaciones musicales muchas ancestrales
como la música de gaitas y otras contemporáneas como la champeta. Esta última
está categorizada como una de las músicas colombianas porque nació en el barrio
bazurto en Cartagena y se fortaleció con el fenómeno de picotero.
Para comprender la
diversidad musical de la costa norte colombiana es importante ver la película
de 2009 Los Viajes del Viento del director Ciro Guerra, quien con una
maravillosa historia muestra una cantidad manifestaciones musicales donde el
vallenato es solo la punta del Iceberg. En este enlace está completa https://www.youtube.com/watch?v=Ns8ZHoWw8WE. Viéndola se comprende los formatos,
los instrumentos pero sobre todo la cantidad de variedad musical que habita en
la zona norte de Colombia desde una perspectiva cultural.
Hacer el reconocimiento
cultural de la diversidad del Caribe colombiano, sin duda contribuye a ampliar
las perspectivas en las percepciones que se tienen del país, así como en algún
momento se logró entender que lo colombiano era más que lo andino. Que en los
litorales, y en los llanos hay unas construcciones culturales que también
resultan tener el concepto de lo propio.
Como conclusión, puede
decirse lograr entender lo colombiano desde la diversidad es un paso importante
para la elaboración de un concepto de identidad nacional, que vaya más de los
símbolos (populares, institucionales o regionales) para realmente construya un
proceso de comprender un concepto que aún hoy resulta confuso, inestable y
manipulado.
Para finalizar, quiero invitarles a escuchar los podcast "Aprendamos de nuestras músicas en Tiple Colgado" que estoy haciendo para generar un proceso de conocimiento compartido de las músicas colombianas. Así mismo, los invito a darle like a la página de Tiple Colgado en Facebook para que estén pendientes tanto de las entradas del blog como de los podcast. No olviden suscribirse al canal de youtube.
https://www.youtube.com/watch?v=gCG62gg8Oks&t=4s
Para finalizar, quiero invitarles a escuchar los podcast "Aprendamos de nuestras músicas en Tiple Colgado" que estoy haciendo para generar un proceso de conocimiento compartido de las músicas colombianas. Así mismo, los invito a darle like a la página de Tiple Colgado en Facebook para que estén pendientes tanto de las entradas del blog como de los podcast. No olviden suscribirse al canal de youtube.
https://www.youtube.com/watch?v=gCG62gg8Oks&t=4s
viernes, 10 de abril de 2020
PERSPECTIVAS SOCIALES DE LAS MÚSICAS COLOMBIANAS
Cuando hace más o menos
de dos años me invitaron a hacer parte de la emisora virtual Folklore Radio con
un programa asociado al nombre de mi blog Tiple Colgado empecé a buscar
una frase que definiera un poco la intención que deseaba darle al programa. Frase
que a la postre resume el trabajo de fondo que hago con la difusión de la música
tradicional colombiana desde más de 10 años. La frase perspectivas sociales de las músicas colombianas, resume la unión
entre mi formación académica como sociólogo con la pasión por las músicas
tradicionales del país, especialmente la música andina colombiana. Pues bien,
en este texto haré una breve disertación sobre la necesidad de ir más allá de
lo musical en las mencionadas músicas.
Hay que tomar como
punto de partida que la música es una construcción cultural, la cual es tan
dinámica como la sociedad misma, para nadie es un secreto la estrecha relación
entre los cambios socioculturales y grandes fenómenos musicales. El ejemplo más
sencillo es el rock, si bien tenía antecedentes en el Charleston, jazz y el
blues, es todo el movimiento social de los 60 es quien lo dispara como música
rebelde, no se puede olvidar que el rock fue la banda sonora de los movimientos
sociales del 68 en todo el mundo. Si bien había otras músicas en la escena del
movimiento social, el rock representaba a los jóvenes de esa generación en
cientos de aspectos expresados en los sonidos eléctricos del rock.
Las músicas colombianas
tampoco son ajenas a la realidad en la cual se han desenvuelto, por ejemplo; no
es gratuito que el papel proactivo de la mujer en la música se haya disparado
finalizando los años setenta en medio de la revolución femenina. Así como la
relación de los grandes duetos de la música andina colombiana con el contexto
rural predominante del país en los años cincuenta. Tampoco se puede desligar el
aporte en la descripción de dinámicas de trabajo que realiza la música llanera.
Sin lugar a dudas, la
mayor expresión del estrecho vínculo entre música y sociedad está en la
tri-etnicidad que se evidencia en los formatos tradicionales de los grupos de
todas las músicas colombianas. Ya que la percusión en todos los casos tiene
origen africano, así como los instrumentos de origen europeo aparecen en todas
las expresiones musicales del país. Y la herencia indígena se hace presente en
instrumentos como la guacharaca (normalmente utilizada en el vallenato y la
carranga), las sampoñas, la flauta de millo, entre otros tantos. Y que siempre
están mezclados, dando cuenta sonora de la unión de tres etnias que en
Latinoamérica se fusionaron para crear una sociedad.
Tomando en cuenta todo
lo anterior es que a partir de este momento los textos publicados en este
espacio van a ser eso, perspectivas sociales de nuestras músicas que buscan
generar un espacio de diálogo entre músicos, investigadores, amantes de la
música y todo quien desee hacer parte de una conversación interdisciplinar que
pueda de alguna manera responder a las necesidades de visibilización de debates
que a menudo se dan en grupos cerrados. ¡Sigan!
sábado, 22 de septiembre de 2018
MIGRAR CON LA CULTURA
Para nadie es un secreto que la migración de ciudadanos
venezolanos a Colombia es un tema que genera distintos debates, pero por sobre
todo nos estamos enfrentando a una realidad que el país desconocía,
fundamentalmente por ser un país que genera migraciones hacia el exterior, pero
que no sabía que es recibir a personas de otros lugares en situación de
ilegalidad (en miles de ocasiones) y que de alguna u otra manera entran a hacer
parte de las dinámicas cotidianas de cada quien. Pues bien, hoy quiero abordar
este tema a la luz de la música. Es decir, quiero iniciar un diálogo sobre la
necesidad de asumir a los migrantes desde el afecto y el respeto por su
situación, sustentado en lo que en términos de construcciones culturales genera
el tener que migrar.
Desde hace unos meses traigo un interés por evidenciar
muchos de los aspectos positivos que le genera a un país como Colombia tener en
su interior un proceso de migración de ciudadanos de otros países. Como forma de combatir la incompresible ola de xenofobia que se está presentando.
Esto se generó porque pude compartir con migrantes,
especialmente con niños y jóvenes desde un ámbito laboral, allí pude evidenciar
como quien sale de su país también trae en su maleta todas las construcciones
culturales de su tierra. Desde eso, he tratado de entender desde el cariño y sobre todo
desde el respeto: ¿Por qué un niño migrante de 12 años al encontrarse con otros
en su misma circunstancia empieza a cantar algunas canciones típicas de su
país? Y la respuesta termina siendo obvia: Porque siente que cantar sus
canciones es una forma de conectarse a la distancia con lo propio y como
muestra que aunque en el lugar donde llegó todo a todos le es desconocido, la
música (en este caso) resulta ser una forma más de presentarse y representarse
en una sociedad ajena.
Hace poco, mientras estaba en un transmilenio (caótico
sistema de transporte masivo de la capital colombiana) se subió una pareja
joven con una guitarra y un violín a cantar un par de canciones, una de ellas
Alma Llanera, que es considerado el segundo himno del país hermano, con lo cual
sin necesidad de hablar dijeron que eran venezolanos, y así hay cientos de
personas por todo Colombia se están ganando la vida. Compartiendo sus saberes
tradicionales, es decir compartiendo su cultura para ganarse la vida. Es igual
cuando algún latino baila salsa en el metro de cualquier ciudad del mundo. Echa
mano de la fama que tenemos de bailarines para sobrevivir en un mundo ajeno.
La música es solo un caso, podríamos hablar más con la
comida y la posibilidad de conocer la cocina venezolana y a la vez poder ayudar
alguna familia que seguramente está pasando por una situación compleja.
Finalmente, invitación que hoy le hago al quien lee este texto es a
acoger con afecto y sobre todo con respeto a todo lo positivo y valioso que los
venezolanos nos están compartiendo en Colombia. Permítase escuchar la
maravillosa música venezolana, conozca
un poco más de una cultura que resulta tener muchos puntos de encuentro con la
nuestra. Y no olvide que ellos están pasando por circunstancias difíciles,
muchas de ellas son las mismas que viven y han vivido desde siempre no solo los
colombianos sino los latinoamericanos en muchas partes del mundo.
lunes, 9 de abril de 2018
FORMAR NUEVOS PÚBLICOS, CUESTIÓN DE TODOS
En repetidas oportunidades he escuchado en escenarios
cercanos a la Música Andina Colombiana
(MAC) que es necesario generar nuevas audiencias y nuevos públicos para nuestra
música, frente a este tema se han dicho muchas cosas desde hace varios años. Precisamente
sobre este tema redundado y complejo quiero plasmar mi postura subjetiva
como alguien que se ha planteado esa misma preocupación y que tiene unas percepciones
respecto a las distintas visiones referentes al mismo tema.
Crear nuevos públicos es para muchas personas sencillamente
lograr que gente joven escuche MAC, dejando por fuera a muchas personas de
distintas edades que desconocen la realidad de la música tradicional de la
región andina colombiana ya que para millones de colombianos la MAC se quedó en
los años 50. Considero que es necesario abrir el espectro en lo generacional,
porque en el mundo de hoy donde hay acceso a las músicas del mundo con
facilidad se puede llegar a muchos públicos sabiendo utilizar las herramientas
virtuales.
Se hace fundamental motivar a nuevas audiencias más allá de ver gente joven
interpretando la MAC, labor que han motivado principalmente las universidades incluso
más que los mismos festivales del género que solo brindan el espacio donde interpretar
(tarea imprescindible, necesaria y que afortunadamente ha sido sistemática),
mientras que la academia invita a la formación, la creación y el intercambio con
otras músicas.
Sin duda, otro de los problemas evidentes frente a la
creación de nuevos públicos es lo complejo que les resulta a muchas personas acceder
a la MAC. Por ejemplo, para ir a los festivales hay que invertir una suma de
recursos que un estudiante universitario no destina con facilidad para acercarse
a un género musical. Una muestra clara fueron los precios de la boletería para
el lanzamiento de la edición 2018 del festival Mono Núñez en Bogotá, donde la más
económica era de $40.000, en la localidad más alejada al escenario. Aparte que
se realizó en un lugar distante a todas las universidades. Por lo cual no hay
porque extrañar el público asistente sea de un rango de edad alto, ese mismo
que lleva años yendo a festivales, que conoce el género y que exige hasta a
quienes amplifican el sonido del evento. Pero de gente joven con interés de conocer sus
músicas colombianas no se ven muchos y menos si no tienen nada que ver con el
contexto de los músicos.
Creo que todos tenemos la labor de acercar a los nuevos públicos.
Considero que a los intérpretes de la MAC les falta mucha apropiación en medios
virtuales, solo hay que ver que son muy pocos los intérpretes y compositores
que hacen videos con edición y dirección de arte de sus obras, la gran mayoría se
consuelan con lo que graban en conciertos o algunos videos caseros, pero
producción estética como tal hay muy poco. Si se hace una comparación con otras
músicas colombianas más comercializadas la brecha es evidente. Por ejemplo
Carlos Vives (por poner un gran ejemplo visible) antes de lanzar un CD en
físico ya tiene por lo menos un video en youtube y el resto del trabajo
disponible en todas las plataformas (Spotifi, iTunes, Dezzer). En la MAC aún se
depende mucho de la industria del disco.
Falta generar espacios donde se facilite la
participación de un público poco conocedor, que busque que nuevas personas se
acerquen a la MAC. Pareciera que nos gustan los públicos que ya están formados,
conocedores y con la disposición permanente a asistir a todo. Nos faltan
espacios de dialogo para compartir con otros, nos falta socializar en ambientes
diversos, hay mucha endogamia en el medio producir eventos para nosotros mismos. ¿Por qué no
soñar con el lanzamiento de un festival en un parque público o en una
universidad? O lanzar un trabajo discográfico en simultánea por redes sociales
y plataformas virtuales. Abrir espacios de dialogo por fuera de los festivales.
Para terminar hago la una invitación respetuosa: Hay que salirnos de los auditorios ya
conocidos para cautivar nuevos públicos.
lunes, 4 de septiembre de 2017
ENTREGAR TIPLE, ENTREGAR EL LEGADO.
El pasado sábado 2 de Septiembre se llevó a cabo en el
Museo Nacional de Bogotá, un concierto como preámbulo a un emotivo suceso que
sin duda quedará para la historia de la música andina colombiana. El maestro
David Puerta de 77 años (Ingeniero hidráulico
y tiplista reconocido por haber escrito el libro Por Los Caminos del Tiple en 1988, y por toda la investigación que
ha hecho sobre nuestro instrumento colombiano) decidió entregar su tiple y
simbólicamente todo su legado al joven músico y tiplista Diego Bahamón.
Este importantísimo hecho hubiera pasado inadvertido sino
fuera por la estupenda idea del maestro Gustavo Adolfo Rengifo (Cantautor,
tiplista, gestor cultural e ingeniero civil) de realizar un evento público para
que muchas personas presenciaran lo emotivo y lo emblemático de dicho gesto. Y
qué mejor forma de celebrar este suceso que teniendo como preámbulo un
concierto de 4 de los más reconocidos tiplistas de la historia reciente del
país: Oriol Caro, Lucas Saboya, Juan Pablo Hernández, Gustavo Adolfo Rengifo y
por supuesto, Diego Bahamón. En el concierto cinco estilos diferentes de
interpretar el tiple, 5 formas de expresar sentimientos con nuestro instrumento
nacional se manifestaron, cada estilo maravilloso, lleno de referencias a otros
tiplistas como evidencia de un estilo de vida construido alrededor de la música
andina colombiana.
Al finalizar la intervención de estos 5 extraordinarios
músicos, llegó el momento para el cual habíamos sido convocados: Presenciar
como uno de los más grandes entregaba su legado a quien es sin duda uno de los
músicos jóvenes más estudiosos del instrumento, toda la sabiduría del maestro
David Puerta quedó en excelentes manos.
El maestro David, antes de entregar su tiple contó algunas
anécdotas que nos permitieron entender que el instrumento no era cualquiera,
especialmente cuando el propio dueño del tiple contó que la primera persona que
tocó su tiple recién entregado fue el nada más ni nada menos que el gran
maestro Jose A Morales en 1976 durante una tertulia en Ginebra Valle en los
inicios de lo que después se llamó Festival Mono Núñez. No pude evitar
emocionarme cuando el maestro Puerta empezó a interpretar a capella un fragmento de Prefiero No Verte bambuco
del maestro Jose A (https://www.youtube.com/watch?v=EOqONzjIO2g) haciendo alusión a la primera canción que se
escuchó en su tiple.
Alguien se podrá preguntar ¿Por qué me emocioné tanto
cuando el maestro Puerta interpretó ese fragmento del mencionado bambuco?
Resulta que a esa obra le debo mi amor por la música andina colombiana. Este
tipo de cosas siempre me recuerdan el profundo valor emocional que tiene la
música.
Este grandioso momento para la historia de la música andina
colombiana empezó a cerrarse cuando Diego después de un emotivo abrazo le dio
las gracias públicamente al maestro David por haberle entregado por medio del
tiple su legado y la misión de seguir construyendo la música tradicional de la
región andina colombiana. Labor que sabemos que este joven, talentoso y
estudioso músico continuará sin problema. El concierto no pudo terminar de
mejor forma, con la interpretación de los cinco tiplistas de un clásico de nuestra
música andina colombiana: Bochica de Francisco Cristancho.
domingo, 19 de marzo de 2017
EL CONTEXTO DE LA MÚSICA
Sin lugar a dudas a la hora de hablar de cualquiera de las
músicas colombianas a partir del concepto de música tradicional o de una
tradición cultural, se encuentran posturas tan diversas como las músicas mismas.
Sobre una de esas posturas que como sociólogo y amante de la Música Andina
Colombiana (MAC) me preocupa porque percibo que dividen, juzgan y niegan otras
posturas igualmente valiosas, deseo escribir hoy, y a la vez abrir la
posibilidad de un debate sano, sin visceralidades, ni ataques personales, que
nos permitan dialogar alrededor de un tema que a todas luces es apasionante.
Antes de continuar, quisiera dejar claro que es la música
tradicional desde un concepto sencillo y algo escueto para tener un punto de
partida general: La música tradicional o música folclórica es la música que se transmite de
generación en generación por vía oral (y hoy día también de manera académica)
como una parte más de los valores y de la cultura de un pueblo. (Definición encontrada en Wikipedia). Tomando
como base que la tradición es en sí misma es una construcción cultural, social
y política, la música es la representación evidente de dicha construcción porque
tiene elementos contextuales que dan a entender en qué momento histórico fue
hecha. Mis apreciaciones de hoy no están ligadas al campo musical (sobre el
cual no tengo conocimientos técnicos)
La postura que he venido observando en algunos conocedores
de la MAC, incluso en músicos con amplia trayectoria, es que parece que
entienden que la música tradicional es estática, porque argumentan que se debe
componer e interpretar de una X o Y manera. Realizan fuertes críticas a las
tendencias contemporáneas acusándolas como “eso no es música andina colombiana”.
Lo cual si entendemos la música como expresión cultural, que va de la mano con
los cambios sociales de cada país resulta ser una postura anacrónica y desconocedora
de la profundidad social de esta. No se puede pretender que la música se interprete igual que décadas atrás. Así hayan
elementos eminentemente musicales que tienen que ser precisos, tampoco puede
llenarse la música tradicional de elementos inamovibles e innegociables. Porque
esto conllevaría a que no se puedan realizar nuevos proyectos, nuevas
propuestas y formas diferentes de hacer e interpretar la MAC. Ya que no pueden
salirse de un esquema que hay que repetir desde años atrás.
Creo que por visiones de este tipo es que en muchas emisoras
la MAC sigue sonando solo en horarios de madrugada, porque aún se tiene en el
imaginario de programadores y directores de emisoras que es una música para
campesinos o para adultos mayores únicamente. De hecho, en este momento creo
que en el campo ya es escuchan otro tipo de músicas. También considero que el imaginar
la música tradicional de la región andina colombiana como algo particular de
una época determinada o con ciertas ínfulas de élites y minorías privilegiadas ha
generado que para acceder a esta música hay que ir a festivales (en los cuales
hay algunos son los primeros promotores de la visión anacrónica y congelada de
lo andino) del género porque en otros espacios no se consigue.
La MAC es una tradición en construcción permanente y por
fortuna siempre inconclusa, que tiene cosas muy valiosas hechas desde
principios del siglo XX, como en la época de oro de los 50, asimismo en la
explosión de tendencias de los 90 y también con lo que hoy se hace que da
cuenta de un mundo abierto a múltiples tendencias sociales a las que la música
no escapa. Las músicas en cualquier parte del mundo siempre han ido de la mano
de lo que sucede en su contexto. Por eso mismo están en permanente evolución y
búsqueda. Por esto la música andina colombiana debe seguir reproduciendo el
contexto cultural y social en el que se encuentra.
domingo, 20 de noviembre de 2016
#AlcaldelaCulturaNOseLiquida
Desde hace unas semanas atrás me enteré de la no solo sorpresiva, si no, para mi incomprensible decisión del alcalde de Pereira (Colombia) de acabar con el
Instituto de Cultura y Turismo de la ciudad, y transformándolo en una
secretaría, quitándole presupuesto, alcance y sobre todo echando al piso un
proceso que desde hace algunos años está dando frutos visibles a nivel
nacional.
Por eso, hoy esta entrada del blog está dedicada a este tema,
no solo para manifestar mi desconcierto por la noticia, también, como apoyo a
una cantidad de artistas y grupos musicales de la ciudad que conozco y admiro por
todo lo que hacen por la cultura en la “Querendona, trasnochadora y morena” y
que al parecer el alcalde desconoce.
Acabar con el instituto de cultura de Pereira en este momento significa que todos los procesos de formación artística (música, artes plásticas, teatro, etc) se suspenderán, que toda la cantidad de personas de todas las edades que hacen parte de este, no solo como integrantes de un grupo en formación, sino maestros, personal logístico, administrativos y demás personas que están detrás todos los frutos de los procesos artísticos públicos de la ciudad, quedan a la deriva, sin saber si continúan o no.
Todo esto sin contar el impacto que esto pudiera tener por
la que es en mi criterio la emisora de interés cultural más importante del eje
cafetero, la Remigio Antonio Cañarte, que sin lugar a dudas difunde el trabajo
realizado por grupos de toda la zona andina colombiana, empezando por los de la
ciudad de Pereira, tales como Amaretto Ensamble, Trio Bachue, dueto Mejía y
Valencia, Ana Sofía Quiceno, Orquesta de Cuerdas Pulsadas de Risarlda, Becao,
Banda Sinfónica de Pereira, Estudiantina y Pre-estudiantina, Orquesta de guitarras A y B, Quinteto Majaban. Solo por mencionar algunos de los que hacen música
andina colombiana. Y que todos ellos han tenido el apoyo del instituto en
espacios, formación y respaldo a su trabajo.
Hay un aspecto que en medio de esta problemática me parece
valioso y digno no solo de replicar, sino de reconocer públicamente. Es la
unión del gremio de artistas en estos momentos, he visto por redes sociales a
músicos, gestores culturales, periodistas, amantes de la música, familiares de músicos
entre otros, volcados en las calles y visualizando por distintos medios cada
uno de los grupos del instituto de cultura y mostrando su descontento con lo
que pretende hacer el alcalde. Que importante es eso, que realmente se vea un
gremio unido, que convoca, que se hace sentir y que se hace visible, dando cuenta
que hay un engranaje. Esto puede ser aprovechado en múltiples aspectos, no solo
para demostrarle a la administración municipal el error que está cometiendo,
también conseguir recursos internacionales, exigir mejores condiciones a
instituciones públicas y privadas, mostrar trabajo conjunto, realizar proyectos
innovadores. Es decir, estar unidos como gremio tiene más beneficios que
desventajas.
Para terminar, quiero dejar claro que no pertenezco a ningún
grupo político de la ciudad, no tengo interés alguno en criticar la gestión
general del alcalde, de hecho, no soy de Pereira y tampoco vivo, ni he vivido
allí. Apoyo esta causa porque conozco algunos de los frutos que ha dado, porque
he visto a muchos músicos unidos evidenciando todo el movimiento cultural de “La
Perla del Otún” y porque siempre defiendo todo lo afecte de alguna forma la
música andina colombiana.
Desde este espacio independiente y que se preocupa siempre
por las manifestaciones culturales cercanas a la música andina colombiana,
también digo: Alcalde, la cultura no se liquida.
jueves, 9 de junio de 2016
SUPERAR LA QUEJA
En los
últimos meses he notado que en el medio de la Música Andina Colombiana (MAC) se
están presentado dos cosas diferentes y
contradictorias pero que finalmente enriquecen el debate y la difusión de
nuestras músicas. Y es sobre ese tema quiero compartir mis perspectivas. Es un
tema que puede resultar espinoso y polémico, pero quiero dejar claro no es
ningún ataque personal o por el trabajo de alguien. Solo son perspectivas
subjetivas que hago como persona que escucha música andina colombiana
permanentemente.
La
situación es la siguiente: Aun hay un grupo de compositores, intérpretes y
difusores de la MAC que critican, opinan, y hacen publicaciones en redes
sociales, del porque esta música no suena en las emisoras comerciales, que por
qué está relegada a las emisoras de interés público y cultural solamente. Situación
que viene repitiéndose por años, y que para ser sincero considero que es un
problema que no se solucionará jamás. La música andina colombiana difícilmente sonará en
las emisoras comerciales. Pero para nadie es un secreto que la radio no es el
único medio para difundir cualquier propuesta musical. Es más, me atrevo a
decir que ya no es el principal medio para escuchar música. Pero desafortunadamente
aún hay personas que parecen que no lo han descubierto o que por estar buscando
peleas inhertes con los gigantes de la radio comercial se niegan a buscar otros
espacios. Esta es la primera situación que quiero plantear.
La segunda
situación que contrasta y hace todo lo contrario que lo anterior. Es un grupo
(que va en aumento) de artistas y compositores que descubrieron que para visibilizar
el trabajo hay que difundirlo por distintos medios, invirtiendo en la
producción de videos, subiendo sus canciones a plataformas virtuales como iTunes,
Spotify o Deezer, entre otras tantas. Son muchos los intérpretes y compositores
que están echando mano de las herramientas tecnológicas actuales para mostrarse
más allá de la radio. Grupos como Itinerante de Bogotá con su versión del
conocido pasillo del maestro Lucho Bermudez Huracán (https://www.youtube.com/watch?v=H6voqMPeqsU)
o como Hato Grande de Antioquia que subió su trabajo discográfico a Spotify,
solistas como Maria Cristina Plata que comparte su trabajo en cada plataforma,
también el reconocido dueto Primavera del departamento de Boyacá acaba de lanzar
su video El Raquireño, (https://www.youtube.com/watch?v=zQMq5f_BCu0
) haciendo todo un esfuerzo por producir un video bueno, sin esperar lo que
salga de los eventos en los que participan. Compositoras como María Isabel
Saavedra quien comparte permanente su trabajo en distintas plataformas y redes
sociales.
El
compartir el trabajo en espacios virtuales de manera permanente y con distintas
obras garantiza que sean escuchados por distintos públicos.
Como conclusión deseo hacer una la invitación respetuosa a superar la queja y a dejar de esperar que pase lo que no ha pasado
en los últimos 30 años, el mundo de hoy está brindando diferentes herramientas de
fácil acceso y no muy costosos para producir audio y video de calidad, así
mismo, cada vez hay más posibilidades para la producción independiente. Porque resulta
facilista esperar a sonar en la radio en vez de invertir en producción, tomarse
el tiempo de subir lo que se hace a las plataformas y permanecer en contacto
con la gente más allá de un festival.
viernes, 8 de abril de 2016
EXACERBACIÓN POR LO NUESTRO
La música andina colombiana (MAC) ha hecho un aporte enorme
a la historia del país no solo por lo que ha contado sino por toda la
trayectoria que ha tenido como forma de expresión popular y académica, pero
también es cierto que se han creado imaginarios y conceptos asociados a la
búsqueda de identidad nacional, que ciertamente le han hecho daño, que la ha
ocultado de miradas más abiertas incluso globalizadas que otras músicas tienen
hace tiempo. Sobre ese tema es que hoy quiero referirme, como siempre, dejando
claro que son expresiones subjetivas, abiertas constantemente al dialogo y que
no pretenden ofender a nadie en especial, solo expresar una idea suelta.
La MAC en su modalidad vocal tiene canciones dedicadas a una
multiplicidad de temas (como cualquier género musical), pero hay un tema al
cual se le canta con muchísima frecuencia: al país, y su realidad (geográfica,
política y de contexto), ya que por las connotaciones culturales que son
generadas por ser un género de música tradicional, este se fundamenta en
conceptos de identidad, lo que la facilita (la MAC) como herramienta de
expresión de sentimientos musicalizados alrededor de un tema que ya resulta
casi redundante dentro de lo andino colombiano.
Para escribir esta entrada realicé una pequeña búsqueda de
las obras inéditas presentadas en festivales del género, encontrando una
reiterada intención de “cantarle al país” y en varias encontré algunas características
particulares de escritura e ideas expresadas que generan cierta sospecha y en
algunos casos certeza, que fue compuesta solo con el fin de presentarla a X
festival para que gane, acudiendo a lo que puede denominarse “Patrioterismo”
porque busca por medio de palabras y frases exacerbar un “sentimiento patrio”
pero con argumentos poco profundos, cierto facilismo e ideas obvias, donde se
descubre que más que un momento de inspiración de creación musical y literaria,
la obra fue escrita para “ganar” un premio. Todo lo anterior, resulta
reprochable, porque en mi criterio hace que se pierda el sentido de componer,
de hacer arte, de crear desde un género musical que desde sus inicios ha
narrado la historia del país. Esto hace daño a la imagen de lo que es no solo
la música andina colombiana como tal, sino a los festivales, porque queda en el
ambiente que se ha perdido la profundidad y que esto es premiado por quienes
juzgan las obras en concurso.
También, hay otro aspecto que va muy de la mano con el
“patrioterismo” y es un defecto que tenemos tanto intérpretes, compositores,
periodistas y amantes de la MAC. Es que
en ocasiones, por querer defender este género musical se cae en creerse
“guardianes del conocimiento”. Porque se ha ido construyendo cierto concepto de
purismo, argumentado desde una lógica muy local. Y sin duda ese es uno (de
muchos) de los motivos del apartamiento de la música tradicional de la región
andina en contextos más comerciales y abiertos. Es un apartamiento de las lógicas
integradoras y abiertas a nuevos aportes que otras músicas ya experimentan. Esto
se ve reflejado en lo cerrado de los festivales y del pequeñísimo círculo de
público conocedor del tema en que este género musical tiene. Si bien las redes
sociales y la virtiualización de la música han contribuido a abrir el espectro,
no se puede negar que aún hay visiones que insisten en términos como “rescatar”
y “conservar”. Incluso el concepto de denominar todavía a la música de la
región andina como la Música Colombiana, muestra ese “patriotismo” sesgado y
dañino que hay dentro de este género.
Como conclusión quiero hacer la invitación a no temer tanto
a propuestas nuevas, a decir cosas diferentes a lo que siempre se ha dicho, a
seguir escribiendo la historia desde la música pero para un mundo globalizado,
donde son millones quienes hacen músicas tradicionales, en cualquier parte del
mundo. Que no nos cueste lo nuevo, a reconocer que no somos los únicos y que
tampoco somos dueños de una expresión cultural que cambia como cambia la
sociedad misma. Hay que seguir haciendo y escuchando música andina colombiana,
con todo lo que nos llega y con todo lo que tenemos por aportar.
viernes, 5 de febrero de 2016
NUEVOS ESPACIOS DE DIFUSIÓN
Esta
semana he estado reflexionando sobre los distintos espacios de difusión que
tiene la Música Andina Colombiana (MAC) en internet y principalmente en redes
sociales. En este momento hay varios Blogs, páginas de internet, páginas y
usuarios de Facebook, cuentas de Twitter y otros espacios, que se dedican a
difundir la música tradicional de la región andina colombiana, generando nuevos
públicos desde la independencia, dado que ninguno pertenece a un medio de
comunicación comercial. De hecho, la gran mayoría son personas (no
organizaciones) cuya única motivación es compartir su gusto musical, y en el
camino se van encontrando con otros que disfrutan de lo mismo. A ellos quiero
dedicar esta entrada, para agradecer, compartir trabajo, pero principalmente
contar que somos cada vez más quienes optamos por contarle al mundo que la MAC
es más allá un género musical del país, una construcción cultural apasionante.
Cuando
empecé con este blog en julio 2009 jamás imaginé llegar a conocer a tantas
personas que compartían este gusto musical que para muchos tristemente es
extraño. Pero he conocido gente que desde distintas perspectivas, profesiones e
intereses que por iniciativa propia crearon espacios virtuales, como contrapeso
al abandono de los grandes medios de comunicación de nuestra música, teniendo
como únicas herramientas una colección musical, un conocimiento sobre la MAC y
unas ganas de enormes de visibilizar (no rescatar, porque no está muerto) lo
que por años se hace en los festivales del género y que por múltiples motivos
estaba escondido, así mismo por mostrar de manera sistemática y continuada lo
que los artistas graban (ya sea en audio o video) de manera solitaria para
compartir su trabajo. Lo que han hecho estos espacios, generar un pequeño
“gremio” donde se reconocen entre sí, así no sea físicamente, pero si según sus
perfiles y los de sus páginas y por la metodología de cada espacio.
A
continuación nombraré algunos de estos espacios para que usted querido lector,
si no las conoce los visite y si ya los conoce, recuerde pasar por ellos.
Advierto que no estoy seguro que los que voy a nombrar sean todos. Quizás se me
pasen algunos y otros no aparezcan porque sencillamente no los conozco.
·
www.SoyColombiano.com
Emisora virtual y espacio de noticias recientes sobre la actualidad de la MAC.
Administra Diego Tabares
·
Videos de Música Colombiana y Nuevas Músicas en
general. Página de Facebook, comparte videos de algunos de los conciertos y
presentaciones de los festivales. Administra Carlos Enrique Suarez
·
Serafín Guerrero. Canal de Youtube y Página de
Facebook, dedicada la retrasmisión de los festivales por medio de videos de las
presentaciones.
·
Clásicas Colombianas. Canal de Youtube y Página
de Facebook, Publican colecciones musicales más antiguas, mejorando sonido, y
con explicación de compositores e intérpretes. Administras William Galindo
·
Colombia Flocrónica. Blog y cuenta de Twitter,
donde se hacen crónicas y perfiles, sobre trabajos musicales y noticias de
eventos de MAC.
·
www.eltiplecolombiano.blogspot.com Blog
dedicado a publicar y compartir algunos eventos de la MAC y partituras.
A todos ellos mil gracias por de alguna manera llevar la contraria y
visibilizar lo que los grandes medios han olvidado. Reconocer a los colegas es
un incentivo para seguir escribiendo y dando a conocer tantas personas que
trabajan día a día por la música andina colombiana. La invitación es a seguir
aportando desde la independencia, a seguir creando públicos y a facilitar el
acceso a un género musical que sigue contando la historia del país.
sábado, 12 de diciembre de 2015
VOCES FOLCLÓRICAS
La semana anterior, estuve en el concierto de navidad de la
Orquesta Filarmónica de Bogotá, un concierto maravilloso, que logró una
sinergia entre el público y la orquesta que realmente encantador. El
concierto abrió con la interpretación de la Misa Criolla, donde volví a ver una
cantante boyacense muy joven, pero de amplio reconocimiento en el medio de la música
andina colombiana (MAC), es Laura Chaparro, quien con una interpretación magistral
y emocionante me inspiró para escribir sobre las voces que interpretan
músicas tradicionales.
Quienes hemos tenido la oportunidad de escuchar, ver y
analizar las nuevas tendencias de la MAC, encontramos varias formas de
interpretación vocal, pero para nadie es un secreto que hay voces que cautivan más
que otras, por encima de conceptos técnicos, de voces muy académicas, que en
ocasiones no parecen estar en un concierto sino en un examen de canto lírico. Pero,
¿Qué hace que el público reaccione emotivamente con unas voces y con otras
tenga otros criterios? Para mí, la respuesta es que hay voces en que las
músicas tradicionales les suenan tan naturales, que les brotan como cualidad
innata, y si a eso se le suma un componente académico donde logran implementar
técnica a ese don natural, entonces ahí es cuando esas voces logran sacar
reacciones aireadas y emocionantes de quien las escucha, como personalmente me
pasa con varios intérpretes.
Dentro del proceso previo para escribir esta entrada, desde
hace unos días vengo recordando voces que me permitan darle forma a la idea que
quiero expresar. Ahí recordé a un cantautor (también boyacense) que he denominado la voz
del bolero dentro de la música andina colombiana, es Iván Horacio Borda, quien
en el disco que hace unos meses lanzó “Filin
Colombiano” logra poner en dialogo dos músicas latinoamericanas no solo
desde lo musical sino en la forma de cantar. Porque suena igual de agradable un
bambuco o un bolero por la forma de interpretar. Sobra decir que es un trabajo musical muy
recomendado para escuchar muchas veces.
El problema de las voces extremadamente académicas,
entiéndase líricas, es que muchas veces por las características propias del
canto lírico, cuando cantan músicas tradicionales hay momentos en que las palabras no se
entienden porque hay demasiada técnica en la proyección de la voz como tal, y
como las obras no fueron necesariamente compuestas para este tipo de voces, queda cierto
sin sabor porque hay algo que faltó en la interpretación como tal.
Por fortuna, en este momento hay una cantidad de artistas
que sus voces si bien tienen un componente académico, siguen haciendo vibrar el
público porque tienen la capacidad de no perder la esencia popular y emocional
de las músicas tradicionales. Y por eso logran gran reconocimiento. Gracias a
cada uno de ellos por mantener la emoción interpretativa de nuestras músicas, sosteniendo un alto de nivel vocal y con esto motivan a otros a hacer lo mismo.
jueves, 29 de octubre de 2015
CERCANÍA QUE GENERA AFECTO
Hace unos días pude asistir a un concierto en Bogotá de la
reconocida cantautora Luz Marina Posada, donde una vez más, comprobé el impacto
tan importante que tiene en los nuevos públicos de la Música Andina Colombiana (MAC).
Con mucha emoción, noté como el público cantaba las
canciones de Luz Marina logrando una conexión realmente especial, cercana y llena
de sensaciones, era un público joven, y muchos de ellos quizás nunca han
asistido a un festival de MAC, lo que muestra que se puede salir de los
festivales y no quedarse en el olvido. Es más, por fuera de esos espacios hay
un público ávido de conocer más sobre los ritmos andinos colombianos. Y es ahí
donde las redes sociales aparecen como una herramienta de difusión increíble,
que le permite a miles de personas conocer propuestas musicales como las de Luz
Marina.
Sin lugar a dudas ella es una de las más activas en dichas
redes, es fácil ver como convoca a sus fans para un concierto en cualquier
ciudad de Colombia, o cuando comparte un video de algún concierto rápidamente
se empieza a difundir. Para mí, este es uno de los aspectos que generan la gran
acogida de su propuesta musical entre el público joven, el compartir y difundir
su trabajo permanentemente.
Las composiciones de Luz Marina no solo tienen un toque
particular desde lo emocional, sino que el verla interpretar la guitarra tan
magistralmente permite entender el aporte dos compositores muy reconocidos en
la MAC como José Revelo Burbano y León Cardona -que fueron sus maestros- en su obra, lo que sin duda da un valor
más académico a sus composiciones.
Es innegable que la propuesta estética de la maestra Luz
Marina Posada gana más adeptos cada día, haciendo bambucos, pasillos, guabinas
y cañas, como tantos otros compositores e intérpretes. Pero hay algo especial
en ella que parece cautivar más al público por encima de otras personas del medio.
Y para ser sincero es una pregunta que me vengo haciendo hace rato, incluso es
la que dio pie para escribir esta entrada del blog. ¿Por qué Luz Marina Posada
cautiva tanto público joven? Una de las respuestas iniciales es por su
propuesta social, donde se podría hablar de una canción social andina
colombiana que ella lidera. Pero recordemos que A Bordo de tu Voz es una
guabina que hace alusión al amor, tiene gran acogida entre su público, incluso,
me atrevo a decir que muchas personas conocen su obra por esta guabina. Luz
Marina, tiene algo especial en sus canciones y en su forma de interpretarlas
que generan una cercanía con quien descubre esa magia especial de sus obras. Y es
precisamente en esa cercanía que genera con su público donde reside el aspecto
diferencial de su propuesta musical, porque en los conciertos siempre se siente
un ambiente fraternal, como cuando uno está viendo tocar a alguien que está muy
cercano a sus afectos, aun amigo o un familiar. Lo más valioso está en que es ella
misma quien hace sentir eso a su público lo que se refleja en como la miran sus
fans y la forma de corear cada una de sus composiciones, además de cómo se le
acercan al final de cada concierto, ella les dedica tiempo con un afecto
evidente. Ahí está el secreto, en que logra acercase tanto a su público por
medio de sus canciones, su talento y su actitud fraternal, que resulta normal
el aumento de sus seguidores.
Para concluir, deseo hacer pública una solicitud que le
hice personalmente y que estoy seguro que quienes admiran y disfrutan de su
obra –entre los cuales me incluyo-
están de acuerdo conmigo. Queremos y necesitamos un nuevo disco de Luz Marina
Posada, con nuevas composiciones, nuevas letras. Hemos disfrutado por varios
años de Maíz Lunar, por eso queremos otro disco para continuar escuchando bambucos,
pasillos, guabinas y cañas donde es inevitable sentir esa magia especial que
tiene la obra de esta gran cantautora.
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