NUEVAS MÚSICAS COLOMBIANAS

Para nadie es un secreto que en este momento hay un retorno a muchas de las músicas colombianas por parte de nuevos grupos que hacen fusiones con ritmos comerciales, casos como Choquib-town, Bomba Estereo, Sistema Solar, La Revuelta, entre muchísimos otros, son muestra que a muchos de los grupos colombianos les interesa abordar el folclor de de algunas partes del país, lo cual es bastante interesante y necesario para el país. Pero sin duda, son las músicas de solo dos regiones las que predominan en este tipo de propuestas, es claro que las músicas de las costas atlántica y pacífica son las más utilizadas para hacer las mencionadas fusiones. Por eso hoy quiero hacer una defensa de la Música Andina Colombiana (MAC) como una forma perfectamente válida de abordar el folclor colombiano.

Antes que nada quiero expresar que no tengo absolutamente nada en contra de las músicas de los litorales y menos sobre este tipo de fusiones nuevas, es más, hay propuestas como la de Choquib-town que me gustan bastante. Pero quiero hacer una invitación a voltear la mirada hacia otras músicas colombianas que también tienen mucho por decir y por explorar.

Como ejercicio de ampliar las perspectivas de conocimiento de las músicas colombianas y poder escribir la presente entrada he escuchado un poco de las nuevas propuestas de las músicas del Caribe y del Pacífico colombiano. Y debo decir que encontré más contenidos no solo en las letras sino en la música en las expresiones nuevas del pacífico, porque considero que debido a la popularización de los sonidos del Caribe hay algunas propuestas que poco o nada dicen y pareciera que aprovecharan la moda de estas músicas para hacer cosas sencillas, y obtener audiencia de forma fácil.

Después de ver los contrastes entre las diferentes músicas colombianas, debo hacer un llamado al conocimiento de los nuevos lenguajes de la MAC, porque no solo hay elaboraciones musicales de alta calidad, sino que en las letras hay muchos más contenidos que en algunas de las propuestas de las músicas de los litorales.

Cuando hablo de las letras no estoy haciendo mención necesariamente a contenidos de protesta o de tipo político, no, estoy diciendo que hay más historias, que encuentro un relato mejor contado en un bambuco o en un pasillo que en algunas propuestas de la música del Caribe esencialmente. Lo cual me reafirma en seguir creyéndole a los nuevos compositores e intérpretes que hacen MAC, porque todavía se nota el esfuerzo por contar historias, narrar la realidad y por hacer una música bien elaborada así eso les lleve a alejarse de las dinámicas de la composición comercial.

Como conclusión, no quiero que esta entrada sea tomada como un ataque a las otras músicas, para nada, porque soy convencido de la importancia de todas nuestras construcciones musicales autóctonas. Lo que traté de expresar es una invitación a escuchar otras músicas colombianas, no necesariamente para compararlas sino para conocer mejor al país y disfrutar de su enorme diversidad musical.

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