jueves, 9 de junio de 2016

SUPERAR LA QUEJA

En los últimos meses he notado que en el medio de la Música Andina Colombiana (MAC) se están presentado dos cosas diferentes  y contradictorias pero que finalmente enriquecen el debate y la difusión de nuestras músicas. Y es sobre ese tema quiero compartir mis perspectivas. Es un tema que puede resultar espinoso y polémico, pero quiero dejar claro no es ningún ataque personal o por el trabajo de alguien. Solo son perspectivas subjetivas que hago como persona que escucha música andina colombiana permanentemente.

La situación es la siguiente: Aun hay un grupo de compositores, intérpretes y difusores de la MAC que critican, opinan, y hacen publicaciones en redes sociales, del porque esta música no suena en las emisoras comerciales, que por qué está relegada a las emisoras de interés público y cultural solamente. Situación que viene repitiéndose por años, y que para ser sincero considero que es un problema que no se solucionará jamás. La música andina colombiana difícilmente sonará en las emisoras comerciales. Pero para nadie es un secreto que la radio no es el único medio para difundir cualquier propuesta musical. Es más, me atrevo a decir que ya no es el principal medio para escuchar música. Pero desafortunadamente aún hay personas que parecen que no lo han descubierto o que por estar buscando peleas inhertes con los gigantes de la radio comercial se niegan a buscar otros espacios. Esta es la primera situación que quiero plantear.

La segunda situación que contrasta y hace todo lo contrario que lo anterior. Es un grupo (que va en aumento) de artistas y compositores que descubrieron que para visibilizar el trabajo hay que difundirlo por distintos medios, invirtiendo en la producción de videos, subiendo sus canciones a plataformas virtuales como iTunes, Spotify o Deezer, entre otras tantas. Son muchos los intérpretes y compositores que están echando mano de las herramientas tecnológicas actuales para mostrarse más allá de la radio. Grupos como Itinerante de Bogotá con su versión del conocido pasillo del maestro Lucho Bermudez Huracán (https://www.youtube.com/watch?v=H6voqMPeqsU) o como Hato Grande de Antioquia que subió su trabajo discográfico a Spotify, solistas como Maria Cristina Plata que comparte su trabajo en cada plataforma, también el reconocido dueto Primavera del departamento de Boyacá acaba de lanzar su video El Raquireño, (https://www.youtube.com/watch?v=zQMq5f_BCu0 ) haciendo todo un esfuerzo por producir un video bueno, sin esperar lo que salga de los eventos en los que participan. Compositoras como María Isabel Saavedra quien comparte permanente su trabajo en distintas plataformas y redes sociales.

El compartir el trabajo en espacios virtuales de manera permanente y con distintas obras garantiza que sean escuchados por distintos públicos.

Como conclusión deseo hacer una la invitación respetuosa a superar la queja y a dejar de esperar que pase lo que no ha pasado en los últimos 30 años, el mundo de hoy está brindando diferentes herramientas de fácil acceso y no muy costosos para producir audio y video de calidad, así mismo, cada vez hay más posibilidades para la producción independiente. Porque resulta facilista esperar a sonar en la radio en vez de invertir en producción, tomarse el tiempo de subir lo que se hace a las plataformas y permanecer en contacto con la gente más allá de un festival.

viernes, 8 de abril de 2016

EXACERBACIÓN POR LO NUESTRO

La música andina colombiana (MAC) ha hecho un aporte enorme a la historia del país no solo por lo que ha contado sino por toda la trayectoria que ha tenido como forma de expresión popular y académica, pero también es cierto que se han creado imaginarios y conceptos asociados a la búsqueda de identidad nacional, que ciertamente le han hecho daño, que la ha ocultado de miradas más abiertas incluso globalizadas que otras músicas tienen hace tiempo. Sobre ese tema es que hoy quiero referirme, como siempre, dejando claro que son expresiones subjetivas, abiertas constantemente al dialogo y que no pretenden ofender a nadie en especial, solo expresar una idea suelta.

La MAC en su modalidad vocal tiene canciones dedicadas a una multiplicidad de temas (como cualquier género musical), pero hay un tema al cual se le canta con muchísima frecuencia: al país, y su realidad (geográfica, política y de contexto), ya que por las connotaciones culturales que son generadas por ser un género de música tradicional, este se fundamenta en conceptos de identidad, lo que la facilita (la MAC) como herramienta de expresión de sentimientos musicalizados alrededor de un tema que ya resulta casi redundante dentro de lo andino colombiano.

Para escribir esta entrada realicé una pequeña búsqueda de las obras inéditas presentadas en festivales del género, encontrando una reiterada intención de “cantarle al país”  y en varias encontré algunas características particulares de escritura e ideas expresadas que generan cierta sospecha y en algunos casos certeza, que fue compuesta solo con el fin de presentarla a X festival para que gane, acudiendo a lo que puede denominarse “Patrioterismo” porque busca por medio de palabras y frases exacerbar un “sentimiento patrio” pero con argumentos poco profundos, cierto facilismo e ideas obvias, donde se descubre que más que un momento de inspiración de creación musical y literaria, la obra fue escrita para “ganar” un premio. Todo lo anterior, resulta reprochable, porque en mi criterio hace que se pierda el sentido de componer, de hacer arte, de crear desde un género musical que desde sus inicios ha narrado la historia del país. Esto hace daño a la imagen de lo que es no solo la música andina colombiana como tal, sino a los festivales, porque queda en el ambiente que se ha perdido la profundidad y que esto es premiado por quienes juzgan las obras en concurso.

También, hay otro aspecto que va muy de la mano con el “patrioterismo” y es un defecto que tenemos tanto intérpretes, compositores, periodistas  y amantes de la MAC. Es que en ocasiones, por querer defender este género musical se cae en creerse “guardianes del conocimiento”. Porque se ha ido construyendo cierto concepto de purismo, argumentado desde una lógica muy local. Y sin duda ese es uno (de muchos) de los motivos del apartamiento de la música tradicional de la región andina en contextos más comerciales y abiertos. Es un apartamiento de las lógicas integradoras y abiertas a nuevos aportes que otras músicas ya experimentan. Esto se ve reflejado en lo cerrado de los festivales y del pequeñísimo círculo de público conocedor del tema en que este género musical tiene. Si bien las redes sociales y la virtiualización de la música han contribuido a abrir el espectro, no se puede negar que aún hay visiones que insisten en términos como “rescatar” y “conservar”. Incluso el concepto de denominar todavía a la música de la región andina como la Música Colombiana, muestra ese “patriotismo” sesgado y dañino que hay dentro de este género.


Como conclusión quiero hacer la invitación a no temer tanto a propuestas nuevas, a decir cosas diferentes a lo que siempre se ha dicho, a seguir escribiendo la historia desde la música pero para un mundo globalizado, donde son millones quienes hacen músicas tradicionales, en cualquier parte del mundo. Que no nos cueste lo nuevo, a reconocer que no somos los únicos y que tampoco somos dueños de una expresión cultural que cambia como cambia la sociedad misma. Hay que seguir haciendo y escuchando música andina colombiana, con todo lo que nos llega y con todo lo que tenemos por aportar.  

viernes, 5 de febrero de 2016

NUEVOS ESPACIOS DE DIFUSIÓN

Esta semana he estado reflexionando sobre los distintos espacios de difusión que tiene la Música Andina Colombiana (MAC) en internet y principalmente en redes sociales. En este momento hay varios Blogs, páginas de internet, páginas y usuarios de Facebook, cuentas de Twitter y otros espacios, que se dedican a difundir la música tradicional de la región andina colombiana, generando nuevos públicos desde la independencia, dado que ninguno pertenece a un medio de comunicación comercial. De hecho, la gran mayoría son personas (no organizaciones) cuya única motivación es compartir su gusto musical, y en el camino se van encontrando con otros que disfrutan de lo mismo. A ellos quiero dedicar esta entrada, para agradecer, compartir trabajo, pero principalmente contar que somos cada vez más quienes optamos por contarle al mundo que la MAC es más allá un género musical del país, una construcción cultural apasionante.

Cuando empecé con este blog en julio 2009 jamás imaginé llegar a conocer a tantas personas que compartían este gusto musical que para muchos tristemente es extraño. Pero he conocido gente que desde distintas perspectivas, profesiones e intereses que por iniciativa propia crearon espacios virtuales, como contrapeso al abandono de los grandes medios de comunicación de nuestra música, teniendo como únicas herramientas una colección musical, un conocimiento sobre la MAC y unas ganas de enormes de visibilizar (no rescatar, porque no está muerto) lo que por años se hace en los festivales del género y que por múltiples motivos estaba escondido, así mismo por mostrar de manera sistemática y continuada lo que los artistas graban (ya sea en audio o video) de manera solitaria para compartir su trabajo. Lo que han hecho estos espacios, generar un pequeño “gremio” donde se reconocen entre sí, así no sea físicamente, pero si según sus perfiles y los de sus páginas y por la metodología de cada espacio.

A continuación nombraré algunos de estos espacios para que usted querido lector, si no las conoce los visite y si ya los conoce, recuerde pasar por ellos. Advierto que no estoy seguro que los que voy a nombrar sean todos. Quizás se me pasen algunos y otros no aparezcan porque sencillamente no los conozco.
·         www.SoyColombiano.com Emisora virtual y espacio de noticias recientes sobre la actualidad de la MAC. Administra Diego Tabares
·         Videos de Música Colombiana y Nuevas Músicas en general. Página de Facebook, comparte videos de algunos de los conciertos y presentaciones de los festivales. Administra Carlos Enrique Suarez
·         Serafín Guerrero. Canal de Youtube y Página de Facebook, dedicada la retrasmisión de los festivales por medio de videos de las presentaciones.
·         Clásicas Colombianas. Canal de Youtube y Página de Facebook, Publican colecciones musicales más antiguas, mejorando sonido, y con explicación de compositores e intérpretes. Administras William Galindo
·         Colombia Flocrónica. Blog y cuenta de Twitter, donde se hacen crónicas y perfiles, sobre trabajos musicales y noticias de eventos de MAC.
·           www.eltiplecolombiano.blogspot.com Blog dedicado a publicar y compartir algunos eventos de la MAC y partituras.

A todos ellos mil gracias por de alguna manera llevar la contraria y visibilizar lo que los grandes medios han olvidado. Reconocer a los colegas es un incentivo para seguir escribiendo y dando a conocer tantas personas que trabajan día a día por la música andina colombiana. La invitación es a seguir aportando desde la independencia, a seguir creando públicos y a facilitar el acceso a un género musical que sigue contando la historia del país.

sábado, 12 de diciembre de 2015

VOCES FOLCLÓRICAS

La semana anterior, estuve en el concierto de navidad de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un concierto maravilloso, que logró una sinergia entre el público y la orquesta que realmente encantador. El concierto abrió con la interpretación de la Misa Criolla, donde volví a ver una cantante boyacense muy joven, pero de amplio reconocimiento en el medio de la música andina colombiana (MAC), es Laura Chaparro, quien con una interpretación magistral y emocionante me inspiró para escribir sobre las voces que interpretan músicas tradicionales.

Quienes hemos tenido la oportunidad de escuchar, ver y analizar las nuevas tendencias de la MAC, encontramos varias formas de interpretación vocal, pero para nadie es un secreto que hay voces que cautivan más que otras, por encima de conceptos técnicos, de voces muy académicas, que en ocasiones no parecen estar en un concierto sino en un examen de canto lírico. Pero, ¿Qué hace que el público reaccione emotivamente con unas voces y con otras tenga otros criterios? Para mí, la respuesta es que hay voces en que las músicas tradicionales les suenan tan naturales, que les brotan como cualidad innata, y si a eso se le suma un componente académico donde logran implementar técnica a ese don natural, entonces ahí es cuando esas voces logran sacar reacciones aireadas y emocionantes de quien las escucha, como personalmente me pasa con varios intérpretes.

Dentro del proceso previo para escribir esta entrada, desde hace unos días vengo recordando voces que me permitan darle forma a la idea que quiero expresar. Ahí recordé a un cantautor (también boyacense) que he denominado la voz del bolero dentro de la música andina colombiana, es Iván Horacio Borda, quien en el disco que hace unos meses lanzó “Filin Colombiano” logra poner en dialogo dos músicas latinoamericanas no solo desde lo musical sino en la forma de cantar. Porque suena igual de agradable un bambuco o un bolero por la forma de interpretar. Sobra decir que es un trabajo musical muy recomendado para escuchar muchas veces.

El problema de las voces extremadamente académicas, entiéndase líricas, es que muchas veces por las características propias del canto lírico, cuando cantan músicas tradicionales hay momentos en que las palabras no se entienden porque hay demasiada técnica en la proyección de la voz como tal, y como las obras no fueron necesariamente compuestas para este tipo de voces, queda cierto sin sabor porque hay algo que faltó en la interpretación como tal.

Por fortuna, en este momento hay una cantidad de artistas que sus voces si bien tienen un componente académico, siguen haciendo vibrar el público porque tienen la capacidad de no perder la esencia popular y emocional de las músicas tradicionales. Y por eso logran gran reconocimiento. Gracias a cada uno de ellos por mantener la emoción interpretativa de nuestras músicas, sosteniendo un alto de nivel vocal y con esto motivan a otros a hacer lo mismo.

jueves, 29 de octubre de 2015

CERCANÍA QUE GENERA AFECTO

Hace unos días pude asistir a un concierto en Bogotá de la reconocida cantautora Luz Marina Posada, donde una vez más, comprobé el impacto tan importante que tiene en los nuevos públicos de la Música Andina Colombiana (MAC).

Con mucha emoción, noté como el público cantaba las canciones de Luz Marina logrando una conexión realmente especial, cercana y llena de sensaciones, era un público joven, y muchos de ellos quizás nunca han asistido a un festival de MAC, lo que muestra que se puede salir de los festivales y no quedarse en el olvido. Es más, por fuera de esos espacios hay un público ávido de conocer más sobre los ritmos andinos colombianos. Y es ahí donde las redes sociales aparecen como una herramienta de difusión increíble, que le permite a miles de personas conocer propuestas musicales como las de Luz Marina.

Sin lugar a dudas ella es una de las más activas en dichas redes, es fácil ver como convoca a sus fans para un concierto en cualquier ciudad de Colombia, o cuando comparte un video de algún concierto rápidamente se empieza a difundir. Para mí, este es uno de los aspectos que generan la gran acogida de su propuesta musical entre el público joven, el compartir y difundir su trabajo permanentemente.
Las composiciones de Luz Marina no solo tienen un toque particular desde lo emocional, sino que el verla interpretar la guitarra tan magistralmente permite entender el aporte dos compositores muy reconocidos en la MAC como José Revelo Burbano y León Cardona -que fueron sus maestros- en su obra, lo que sin duda da un valor más académico a sus composiciones.

Es innegable que la propuesta estética de la maestra Luz Marina Posada gana más adeptos cada día, haciendo bambucos, pasillos, guabinas y cañas, como tantos otros compositores e intérpretes. Pero hay algo especial en ella que parece cautivar más al público por encima de otras personas del medio. Y para ser sincero es una pregunta que me vengo haciendo hace rato, incluso es la que dio pie para escribir esta entrada del blog. ¿Por qué Luz Marina Posada cautiva tanto público joven? Una de las respuestas iniciales es por su propuesta social, donde se podría hablar de una canción social andina colombiana que ella lidera. Pero recordemos que A Bordo de tu Voz es una guabina que hace alusión al amor, tiene gran acogida entre su público, incluso, me atrevo a decir que muchas personas conocen su obra por esta guabina. Luz Marina, tiene algo especial en sus canciones y en su forma de interpretarlas que generan una cercanía con quien descubre esa magia especial de sus obras. Y es precisamente en esa cercanía que genera con su público donde reside el aspecto diferencial de su propuesta musical, porque en los conciertos siempre se siente un ambiente fraternal, como cuando uno está viendo tocar a alguien que está muy cercano a sus afectos, aun amigo o un familiar. Lo más valioso está en que es ella misma quien hace sentir eso a su público lo que se refleja en como la miran sus fans y la forma de corear cada una de sus composiciones, además de cómo se le acercan al final de cada concierto, ella les dedica tiempo con un afecto evidente. Ahí está el secreto, en que logra acercase tanto a su público por medio de sus canciones, su talento y su actitud fraternal, que resulta normal el aumento de sus seguidores.  


Para concluir, deseo hacer pública una solicitud que le hice personalmente y que estoy seguro que quienes admiran y disfrutan de su obra –entre los cuales me incluyo- están de acuerdo conmigo. Queremos y necesitamos un nuevo disco de Luz Marina Posada, con nuevas composiciones, nuevas letras. Hemos disfrutado por varios años de Maíz Lunar, por eso queremos otro disco para continuar escuchando bambucos, pasillos, guabinas y cañas donde es inevitable sentir esa magia especial que tiene la obra de esta gran cantautora. 

martes, 25 de agosto de 2015

FILIGRANA

Desde el mes de junio salió a la venta un trabajo instrumental de música andina colombiana (MAC) que me llamó la atención no solo por la calidad de interpretaciones, sino por varios elementos subyacentes que deseo compartirles hoy. 

El trabajo discográfico es del trío de Ginebra Valle del Cauca,  Ida y Vuelta, quienes son fruto del proceso de la escuela de música que nació a partir de dinámicas circundantes al festival Mono Núñez, Canto por la Vida. Pero que hoy tiene independencia total de quienes organizan dicho festival. ¿Pero, por qué señalo su procedencia? Porque en mi criterio ese es uno de los argumentos más valiosos que tiene este trío típico colombiano (Tiple, Guitarra y Bandola), dado que son consecuencia de procesos de formación en la MAC, conociendo el repertorio, los compositores y la historia, de ahí que en este bello trabajo llamado Filigrana, se note eso. Porque es innegable e inocultable el conocimiento de causa que hay en las interpretaciones y el concepto del trío como tal. Para comprobarlo solo hay que cruzar algunas palabras con cualquiera de sus integrantes e inmediatamente se percata uno que saben por qué hacen música, por qué son maestros de la escuela Canto por la Vida y hacia dónde quieren ir. 

Esto último, lamentablemente no se ve tanto como debería dentro de este género, ya que para nadie es un secreto que hay muchísimos grupos que se organizan para los festivales y al acabar de “festivalear” se desintegran. Quedando vacío el aporte realizado y los premios recibidos. Pero en el caso de Ida y Vuelta es diferente, porque ya han participado en muchos de los festivales, recibiendo reconocimientos. El más recordado, fue cuando ganaron el “Mono Núñez” en el año 2011, porque la celebración involucró a todos los integrantes de la escuela y a muchos de quienes admiran su labor. Teniendo como valor agregado que la celebración fue más especial porque “ganaron los de casa”.

Al escuchar minuciosamente Filigrana, uno encuentra algo muy interesante, es un punto de encuentro entre los tríos instrumentales del siglo XX y las composiciones contemporáneas. Dado que  forma intencionada realizaron la producción no solo con obras colombianas sino con obras de la música clásica, encontrando así en el disco interpretaciones como el Opus 9 Nº 2 de Frédéric Chopin y Vibraciones de Jacob do Bandolim. Tal como lo hicieran el trío Morales Pino o el Trio Guadalajara. Tal como lo señala el maestro Gustavo Adolfo Rengifo en la bella e ilustrativa presentación que él le realizó al disco.

Para terminar, quiero decir que me gustó muchísimo el nombre del disco, ya que el término FILIGRANA indica, dedicación, múltiples detalles y belleza, elementos que claramente se encuentran en esta producción discográfica que es muy agradable de escuchar, por la variedad de interpretaciones, así mismo por saber su procedencia, donde se demuestra la importancia de los procesos de formación dentro de la música tradicional de la zona andina colombiana. La invitación queda para escuchar este bonito trabajo musical que está llena de elementos valiosos para nuestra MAC.

jueves, 2 de julio de 2015

DE LA MÚSICA A LAS MÚSICAS

El término y a su vez el concepto de Música Colombiana aunque es innegable la carga histórica que conlleva, ha sido replanteado y resignificado desde los años 90, a partir de una pregunta que aun hoy no resulta fácil de responder desde una perspectiva social y cultural. ¿Cuál es la música colombiana? O mejor ¿Qué es música colombiana? Pues bien, sobre este álgido debate deseo expresar mi perspectiva como sociólogo y como alguien que tiene una postura frente al tema, construida desde las músicas que escucha.

En los años 50, (denominada por muchos como la época de oro de la música de la región andina colombiana) se entendía que la música de la región andina del país era la MÚSICA COLOMBIANA (lo pongo en mayúsculas para resaltar lo grande del concepto para un país que tiene tantas músicas) desde una lógica centralista, dado que en esta zona se dirige el país en términos políticos, económicos y sociales, por lo tanto de la música autóctona de esta zona debía de ser la música nacional. Así mismo era la música que se exportaba, de ahí que compositores como Jose A Morales fueran conocidos en muchas partes del mundo. Así mismo, hay que recordar las giras internacionales de Pedro Morales Pino con la Lira Colombiana o Los hermanos Hernández, entre otros, desde principios del siglo XX. Lo que generó que en muchos países se conocieran más bambucos que currulaos por ejemplo. Aunque ritmos como la cumbia también hacían camino en escenarios internacionales, sin duda la que era reconocida como la música colombiana era de la región andina.

De ahí, que hasta hoy, son muchísimas personas que hacen referencia a la música andina colombiana hablan de Música Colombiana. En mi opinión (y en la de muchos otros) esto genera una que las músicas de otras regiones sean desconocidas o vistas de forma peyorativa. Pregunto: Acaso, ¿La música del pacífico no es música colombiana? ¿Esa cantidad de ritmos del caribe colombiano, no son música colombiana? Y ni hablar de toda la construcción cultural alrededor de la música que tenemos en los llanos. Por eso, creo que hablar de MÚSICA COLOMBIANA como un solo género es no solo peyorativo, sino negador de la inmensa riqueza cultural del país.


Por fortuna desde los años 90 se acuñó el término Música Andina Colombiana, para reconocer este género que agrupa a cerca de 21 ritmos oriundos de nuestra extensa región montañosa. Esto no significa que se quiera rotular para hacerla más pequeña, sino darle el reconocimiento necesario para un país que está lleno de músicas. Creo que finalmente en eso radica el concepto de lo colombiano, en la diversidad, pero que es entendida como agente unificador. Es decir, que la diversidad cultural es lo que nos hace colombianos, no los regionalismos o creer que un sector es más importante que otro.