SALIR DE LOS AUDITORIOS


La Música Andina Colombiana (MAC) desde hace poco más de 20 años presenta una problemática que en la última década se ha acentuado y pareciera continuar, estoy haciendo referencia a un “encierro en los auditorios” lo que paulatinamente la puede llevar a ir perdiendo su origen popular. Esto lo confirmé con un interesante artículo publicado en la revista A Contratiempo del año 1997 escrito por la musicóloga colombiana Ana María Ochoa, ya que en su artículo “Tradición, Género y Nación en el Bambuco”(http://acontratiempo.bibliotecanacional.gov.co/files/ediciones/revista-9/pdf/rev9_08_tradiciongenero.pdf), hace un recorrido por la historia de el más importante ritmo musical de la zona andina colombiana y allí aborda entre otros temas la tendencia que tiene la MAC de escucharse solo en auditorios especializados y salas de conciertos como lo que sucede con la música clásica. 

Si bien el espacio auditorio está más ligado de la MAC más académica no a lo más tradicional, también se hace necesario que sea esta misma tendencia estudiosa la que se encargue de recuperar la esencia popular de los aires andinos. Creo que el aporte que hace la academia es muy importante para la construcción permanente de la MAC pero en ese proceso se ha reducido el acceso a muchas personas cayendo en una especie de  “élitización” lo cual va totalmente en contra de lo que culturalmente representan cada uno de los ritmos de la zona andina colombiana.

Pero,  ¿Por qué recuperar lo popular de la MAC? Son múltiples los argumentos para responder a esta pregunta; Primero: Para acercarla a nuevos públicos que tienen el falso imaginario que esta música  solo es del gusto de personas un rango de edad alto, Segundo, por los músicos, quienes optaron por hacer MAC con gran calidad instrumental e interpretativa y considero que dejar esta propuesta musical en los festivales o auditorios es negarle la oportunidad a mucha gente de disfrutar del alto nivel de las músicas colombianas. Y tercero (que en mi criterio quizás es el más importante de todos) es para retornar el término “música popular” a donde realmente pertenece, que es a las músicas tradicionales, donde por su legado ancestral, recorrido histórico, importancia cultural y calidad musical deben ser realmente la música popular del país y no el híbrido del sobrante de los corridos mexicanos y algunos elementos de la música de carrilera, que carece de una visión real de lo que es lo popular y que musicalmente no aporta mucho.

Se hace importante sacar la MAC de ese encierro académico, del cual muchos intérpretes y compositores luchar por sacarlo no solo para visualizar su trabajo más allá de los que ya tenemos el placer y el gusto de conocerlo, sino para los nuevos públicos, muchos de ellos que desafortunadamente desconocen la realidad de una propuesta musical que todos los días se reinventa con nuevas historias y nuevas armonías.

Por todo lo anterior es que hay que difundir la MAC, en distintos escenarios y diferentes públicos, para que la música andina colombiana retorne a las calles, a las esquinas, a los cafetines, a los pueblos, que retorne a la gente del común.

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