JUZGAR O NO JUZGAR


Una de las ventajas que le encuentro a las redes sociales virtuales es la posibilidad de conversar con gente cercana a la Música Andina Colombiana (MAC) y con estas personas dialogar sobre algunas pasiones que crea este género musical que cada vez a más gente de diferentes edades logra llamar la atención. Y el tema que hoy deseo desarrollar es precisamente surgido en el diálogo con algunos amantes de la MAC en la redes sociales. El tema puede resultar algo controvertido de ahí lo agradable para ser tema de conversación. El tema es el debate si debe juzgarse en los festivales o no. Este debate se presenta y se revive  cada que en un festival o concurso hay decisiones con las que el público no queda complacido, se reabre el debate sobre la pertinencia que haya concursos que califiquen las interpretaciones de la MAC, ya que siempre se presentan elementos subjetivos y objetivos que permiten controvertir sobre una calificación.

Son muchos los elementos que permiten el debate no solo entre los asistentes a los festivales y concursos sino en los mismos participantes, quienes son al final los únicos beneficiados o perjudicados de las decisiones de quienes califican en los eventos. Conceptos tan complejos como interpretación y expresión corporal  se juzgan de manera equitativa en formatos diferentes, para un mismo género musical, así mismo sobre la forma de interpretar si es académica (con mucho virtuosismo) o donde se haga más evidente el sentimiento que irradia el género como tal. Pero sin lugar a dudas, lo que genera más debate, inconformismos y comentarios de todo tipo son las obras inéditas tanto vocales como instrumentales, porque el público normalmente siempre toma posición frente a cada obra, y con una atención que se percibe dentro de los auditorios cada persona juzga desde su perspectiva la calidad de la obra, de ahí que normalmente siempre hayan reclamos hacia el jurado en este aspecto.

Debido a todos esos comentarios, discusiones, debates e incluso altercados serios que se han presentado en los mencionados eventos de MAC, muchas personas del medio han planteado la abolición de estos espacios de competencia, y simplemente dejar unos encuentros donde sea más un espacio de compartir ideas que una competición como tal.  Pero esto es igual o más controvertido que las decisiones de los jurados de festivales.

Personalmente, no creo que la solución a este debate esté en acabar con los espacios de competición, que desde mi punto de vista son necesarios no solo porque incrementan el nivel de la MAC por la exigencia de competir, sino porque es una forma de incentivar a los artistas por los premios económicos que ganar un concurso o festival trae. Lo que también es una forma de reconocimiento al trabajo arduo del artista.

Los festivales y concursos son necesarios para que la MAC crezca en nivel interpretativo y de creación y eso lo ayuda la competencia. La pregunta que queda en el aire es: ¿Qué  hacer para acabar con tanta polémica e insatisfacción con las decisiones de los jurados? La respuesta puede ser algo parca y obvia para algunos, pero para mí, es normal que haya inconformidad porque calificar algo tan subjetivo como es el arte y más cuando son tantos los que escuchan y tan pocos los que juzgan, resulta apenas elemental que hayan descontentos y debates porque todos creemos que tenemos los criterios apropiados para tener la razón.  

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