MÁS PROCESOS, MENOS SORPRESAS


Después de un mes exacto haber pasado el festival Mono Núñez aun se leen por ahí críticas, posturas y divergencias por lo sucedido en la que sin duda será una edición muy recordada por su alto nivel. Pues bien, sin querer entrar directamente en los temas planteados en blogs, correos electrónicos y redes sociales, quiero expresar lo que pienso desde una postura eminentemente personal y subjetiva sobre un concepto que atraviesa las discusiones generadas pero por lo que he leído pocos han hablado de ello, el tema es la necesidad de procesos de formación dentro de la MAC (Música Andina Colombiana) procesos desde lo autóctono, desde la formación de intérpretes y sobre el proceso mismo que debe tener el festival de música tradicional más importe de la región andina colombiana.

Pero, ¿Qué significa hacer procesos de formación en la MAC? Esto significa ser menos mediáticos y analizar más la historia reciente de nuestra música, es decir, valorar más los intérpretes y compositores que vienen haciendo una carrera musical dentro de la MAC por medio de distintos festivales y concursos. 

Comprendo que es inevitable sorprenderse y hasta emocionarse con ciertas propuestas nuevas pero también comprendo que es necesario ir más allá de la emoción, porque hay gente que viene trabajando y avanzando que vale la pena ponerles más atención.  Además que ver los procesos en el fondo resulta aun más emocionante que ver a quienes empiezan.
Con respecto a lo más tradicional, también se hace necesario ir más allá de la coyuntura o la “costumbre” de ver las propuestas, es imperioso valorar estas expresiones como parte de la memoria en un país que diariamente se ve bombardeado por los medios que parecen estar buscando erradicar toda forma de reencontrarnos con lo que intentamos ser, y son las músicas tradicionales con sus formas más autóctonas una manera  de recuperar la memoria. De ahí que estas expresiones sean más cuidadas y respetadas dentro de los festivales, que los intérpretes de esta línea tradicional como los de línea contemporánea sean entendidos desde la misma importancia, porque ambos puntos de vista son igual de valiosos y necesarios, además porque en el fondo son lo mismo, son MAC, ninguno es mejor que el otro. Urge pensarnos desde la diversidad pero con igualdad y eso solo puede darlo en concebirse dentro de unos procesos formación cultural permanente e inconclusa.

Antes de terminar, no puedo dejar pasar un tema que año tras año que voy a Ginebra, me preocupa más. Es la falta de procesos de integración social que se evidencian en el Mono Núñez, porque resulta no solo triste sino muy preocupante ver como cada vez más la gente de Ginebra siente lejano el festival, porque se sienten alejados por la propia Funmúsica, creo que es necesario que el pueblo ginebrino vuelva a sentir Mono Núñez como suyo. Porque ver la invasión comercial que saca a los comerciantes locales, así como en la organización logística trabaja con un pequeño grupo de personas de Ginebra mientras que de Cali llegan un grupo muy significativo a desempeñar labores que perfectamente pueden realizar personas del municipio de todos los estratos sociales. De ahí la importancia de construir procesos de vinculación comunitaria para que Mono Núñez sea una oportunidad para generar desarrollo social en un pueblo que acoge con cariño al visitante pero que cada vez se siente más lejano a un festival que allí nació y que muchos esperamos que así se mantenga.

Como conclusión, quiero hacer una invitación a ser más críticos y respetar los procesos internos por encima de lo puramente emocional. Así mismo, me sigue preocupando la falta de procesos de vinculación social en el festival más importante de MAC, porque pone en riesgo el resquicio de fiesta popular que tiene el Mono Núñez, y se acerca más a un proceso negativo de privatización de la cultura.

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