VIOLENCIA EN ESPECTÁCULOS PÚBLICOS


En los últimos días he venido analizando el tema de la violencia cotidiana y la injerencia que puede tener en ello la música. En un país como Colombia donde las fiestas populares abundan, desafortunadamente ambos conceptos (Fiesta Popular y Violencia) van de la mano. Como es bien sabido resulta normal que en las diferentes fiestas del país al final siempre se aumenten las estadísticas de homicidios y de lesiones personales, la pregunta es: ¿Qué es lo que pasa en las fiestas de Colombia que el alcohol y la rumba terminan muchas veces con heridos y muertos?
Pero la respuesta está más allá del exceso de alcohol, resulta ilógico acusar al consumo de tan popular químico como único causante de la violencia. En las fiestas populares aparecen una multiplicidad de factores como ciertas tendencias musicales que hacen recurrente alusión a la venganza por el desamor, también las riñas que vienen de tiempo atrás y por el exceso de alcohol se reviven, o simplemente por la falta de tolerancia que sufrimos los colombianos, esto por mencionar solo tres, porque podrían ser muchas más. En el presente artículo se va desarrollar el primer tema, la música y la violencia dentro de las fiestas populares.

Siempre me ha cuestionado el hecho que para ciertos conciertos tengan que desplegar grandes operativos de seguridad donde hacen pruebas de alcoholemia para poder hacer el ingreso o en otros donde se vende licor adentro hay una cantidad de policías que recuerdan simbólicamente y obligan de forma explícita a “portarse bien”, aunque al ver los resultados del concierto se nota que algunos de los asistentes omitieron la recomendaciones dadas antes del evento. Cuando se acaba el concierto se tiene como resumen una cantidad de borrachos, con lo cual no tengo problema alguno, es más, es de esperarse si venden licor adentro, pero lo que me causa impresión es la cantidad de heridos y de personas inmersas en riñas. Tomando en cuenta que es un evento de carácter cultural, a simple vista no habría porqué dar pie a las mencionadas riñas. Obviamente, con esto no estoy diciendo que todas las personas que están en este tipo de conciertos estén metidas en peleas, sería un error ingenuo decirlo, lo que se está tratando de decir es la violencia que se gesta con tanta facilidad en cierto tipo de eventos que en otros.
Pero quiero ser más explicito, a la hora de hablar de “cierto tipo de eventos” hago referencia a conciertos no solo de música popular como muchos podrían pensarlo dadas mis críticas a este género, sino que estoy hablando de otros ritmos como conciertos de rancheras mexicanas (de las cuales me declaro admirador desde hace muchos años, y por lo tanto he asistido a conciertos) en los cuales se realizan los controles que se mencionaron anteriormente.
La violencia que se gesta en espectáculos públicos puede tener varios aspectos como detonantes aparte de los mencionados anteriormente, como puede ser que muchos de los asistentes sean personas que no tienen acceso a la educación o de estratos económicamente carentes de oportunidades, aunque tampoco estoy diciendo que todos las personas que tienen poco acceso a la educación o que sean de estratos bajos sean siempre los que causan los altercados en los eventos aludidos, aunque para ser sinceros muchas de las personas que generan dichas riñas están en los rangos mencionados.
Para finalizar, quisiera hacer alusión a lo que motivó algunas de mis reflexiones frente a este tema, y es el poder disfrutar de una fiesta popular consumiendo alcohol y en la misma cantidad de otros, no obstante hay una gran diferencia que en esta fiesta no hay heridos, y estoy hablando del festival Mono Núñez en su festival de la plaza, donde la gente se emborracha igual que en otros espacios, es de entrada libre, es decir, que entra todo tipo de personas y también es hasta altas horas de la madrugada, el único cambio es que en este no se presentan riñas, es más, la presencia de la policía es mínima en comparación de un concierto de Jhonny Rivera, solo por mencionar algo simple como es la presencia del la policía. Y no crean que al festival de la plaza asisten los eruditos de la música andina colombiana, por el contrario asisten quienes disfrutan de una fiesta masiva igual que otras, con música, baile y licor, pero en paz.

Comentarios

  1. no necesariamente un concierto popular genera violencia alrededor de este, sin embargo, es muy cierto que el consumo de alcohol y la musica popular generan discusiones... andres habria que observar mejor si hay una insidencia directa entre estos dos fenomenos...
    realmente hay muchos espectaculos publicos, de hecho gratuitos en los cuales habiendo licor, se disfruta de muy distintas formas el gusto por un genero... rock al parque este año fue muy concurrido, un escenario gratuito que sin desconocer la seguridad habia consumo de algunas drogas como marihuana y alcohol, y hasta donde supe no hubo ningun problema... habria que observar tambien si hay alguna relacion en el grado de escolaridad de quienes asisten a estos eventos... siga escribiendo pelao... bacano es espacio de discusion... suerte

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  2. "En las fiestas populares aparecen una multiplicidad de factores como ciertas tendencias musicales que hacen recurrente alusión a la venganza por el desamor". No estoy de acuerdo. Es más: me parece que ésa es una visión muy ligera del problema. Lo que afirma equivale a decir que las películas de violencia tienen la culpa de que haya asesinos o en serie o que los niños que juegan con pistolas de mentira van a ser matones cuando crezcan. Ni lo uno ni lo otro, mi estimado.

    Ahora mismo recuerdo el documental de Michael Moore, "Bowling for Columbine" en el que se recrea la terrible matanza que dos jóvenes hicieron en una escuela estadounidense, por allá en el 2002, si no estoy mal. El caso es que muchos de los habitantes del pueblo le echaban la culpa del comportamiento violento de sus hijos al cantante Marilyn Manson y, de hecho, organizaron una protesta cuando la estrella de rock fue a dar un concierto. En la película Moore entrevista a Manson y él dice que solamente es eso que aquí llamamos “un chivo expiatorio”. Tiene razón. ¿Por qué no mirar más al fondo del problema? ¿Cuántas personas en el mundo no escuchan a Manson o a Darío Gómez o a quien sea y son tan normales como usted o yo? En mi opinión la música es sólo un pretexto.

    Recuerdo que hace unos años –muchos, cuando todavía creía en esas cosas de religión– fui a una conferencia en la Iglesia de La Niña María, en Manizales, a escuchar a un tipo que se le había suicidado el hijo y él había decidido culpar al rock por eso. Escribió un libro que todavía está en la casa. Muy terrible lo que le pasó pero póngase a pensar una cosa muy sencilla: ¿no tenía que haber algo mucho más fuerte que una simple canción para que el tipo se suicidara? ¿No vivía quizás aburrido, presionado, con problemas en su entorno familiar y social? Yo llevo muchos años escuchando rock –Simpatía por el demonio, de los Rolling Stones es una de mis canciones favoritas– y jamás he sentido ganas de matar a nadie ni de quitarme la vida. Que la música puede ser un atenuante, sí; pero ésa ya es otra historia.

    Bueno, sigamos. Ya me despaché así que qué importa. No creo tampoco que el problema de la violencia sea estrictamente colombiano; en muchas partes del mundo, tanto en América como en Europa, la gente se da en la jeta por cualquier cosa. Quizás en Colombia tengamos una tendencia más violenta, pero eso tampoco implica que sea algo exclusivamente nuestro. Y en cuanto a la condición social… no sé, me quedan las dudas: hasta en las mejores familias se ven trompadas, arañazos y jaladas de pelo. Mejor dicho, para redondear la cosa y no dar más lora, para mí el problema va muchísimo más allá de la música. Se la dejo así: la música es como el telón de la obra que hay que correr para verla bien. Salió bonito, ¿ah?

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  3. Bueno vamos por partes, primero para el amigo Felipe, el caso de Rock al Parque hay ver muchos elementos como la tradición que tiene el evento donde muchos de los asistentes conocen las normas y respetan las diferencias, además la gran mayoría de asitentes son personas que viven el evento desde el pogo pero como expresión cultural y no como forma de violencia, además tienen un nivel educactivo que les permite disfrutar del concierto en relativa paz, con base en una interpretación cultural de lo que significa Rock al Parque, más alla de la música.
    Segundo: al amigo Martín; he sido muy claro dieciendo que no todos los que van a los conciertos están inmersos en riñas, pero si es cierto que en los conciertos de su música se generan más peleas que en otros, por múltiples causas, como lo expuse en varias ocasiones durante el artículo, la música no es lo único que genera violencia, lo que se quizo hacer en el texto era hablar solo una causa, una de muchas, y creo que desde el principio se hizo la claridad.

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  4. Pues si estuviera tan claro me hubiera ahorrado toda esa lora, hombe...

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  5. Opino que la violencia es el reflejo de un conflicto interno del ser, extrapolado en el colectivo. He llegado a éste artículo desde la búsqueda en Google, a raíz de escribir: "La violencia en la fiesta" dada la inquietud que comparto con el escritor, solo que yo no lo abordo desde los espectáculos, sino en otro espacio mas horizontal que vertical: La parranda. Considero que la violencia es consecuencia de diversas informaciones que da la sociedad, redundantes en la exaltación del dominante, del poderoso, del más capaz, aspecto que parece positivo sólo que sin ir de la mano de la consideración por el otro, se puede convertir peligrosamente en la semilla para constituirse en depredador: el que se siente amenazado por "la otredad" y obrando en consecuencia con ese temor, optaría por imponerse, eliminando a cualquier "enemigo" antes de ser eliminado en su propia "fragilidad", consecuente del desconocimiento de la propia habilidad, lo que evidencia toda una contradicción. Y en todo ésto que opino, creo que el alcohol, sólo es un detonante mas no un causante. La pregunta que hago es ¿Por qué no basta el contrapunteo, la piqueria, el ingenio y la muestra de habilidades para darle uso a esa energía competitiva de forma creativa? Cuanto han podido hacer la copla, el baile, el tiple empuñado, para mas que desahogar la ilusión de la frustración, para cultivar el poder del arte.

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